La revolución en el tratamiento del Parkinson podría ser ‘made in Spain’
En España, cerca de 200.000 personas conviven con la enfermedad de Parkinson, situando al país como el noveno del mundo con más pacientes. El Parkinson es la segunda enfermedad neurodegenerativa más común y su prevalencia, mortalidad y discapacidad siguen aumentando a nivel global, con más de 10 millones de afectados en el mundo.
¿Por qué el Parkinson sigue siendo un reto?
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La mayoría de las enfermedades neurodegenerativas no tiene un origen conocido.
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Solo el 10% de los casos se debe a causas genéticas claras.
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Actualmente, no existe cura, por lo que los tratamientos se centran en mejorar la calidad de vida y ralentizar la progresión de la enfermedad.
Innovación española: apertura temporal de la barrera hematoencefálica
El equipo del Dr. José A. Obeso, en el Centro Integral de Neurociencias del Hospital Universitario HM Puerta del Sur de Móstoles (Madrid), lidera una línea de investigación pionera: la apertura temporal de la barrera hematoencefálica.
«El sistema nervioso tiene un mecanismo de protección para impedir que sustancias tóxicas lleguen al cerebro; a esto se le llama barrera hematoencefálica», explica el Dr. Obeso.
Esta barrera filtra moléculas esenciales como la glucosa, pero impide el paso de moléculas más grandes, como las de la quimioterapia o ciertos tratamientos innovadores.
Terapia génica y ultrasonidos: la técnica revolucionaria
La investigación española combina terapia génica y la apertura temporal de la barrera hematoencefálica mediante ultrasonidos de baja intensidad (LIFU) con microburbujas. Esta técnica, mínimamente invasiva, permite la introducción de agentes terapéuticos directamente en las zonas cerebrales afectadas por el Parkinson.
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En 2018, el equipo de HM CINAC logró avances significativos en modelos experimentales con primates con déficit dopaminérgico.
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La técnica favorece la restauración de las regiones cerebrales dañadas y podría tener un impacto notable en la evolución de la enfermedad a largo plazo.
El gran obstáculo: la financiación
Actualmente, la técnica es experimental debido a la falta de recursos económicos.
«Si tuviéramos suficiente financiación, en tres años estaríamos haciendo un ensayo en pacientes», lamenta el Dr. Obeso.
El equipo continúa optimizando la metodología y espera contar pronto con agentes terapéuticos adecuados para su administración mediante microburbujas.
Artículo completo en infobae.com
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