El ciclismo como terapia eficaz y accesible para el párkinson: pedalear más rápido, clave en la mejora de síntomas
Montar en bicicleta está adquiriendo un protagonismo notable como terapia no farmacológica en el tratamiento del párkinson. Todo comenzó en 2003, cuando el neurocientífico Jay L. Alberts, del Cleveland Clinic Lerner Research Institute, participó en una carrera benéfica en tándem junto a una persona con párkinson. Durante la actividad, observó cómo, al pedalear por encima de su ritmo habitual, la sintomatología de su compañera mejoró de manera significativa.
Impulsado por esta experiencia, Alberts y su equipo profundizaron en el efecto del ejercicio sobre el cerebro de personas con párkinson. En 2012, sus investigaciones demostraron que pedalear a una intensidad superior al nivel natural aumenta la conectividad de las regiones cerebrales implicadas en el control motor, mientras que disminuye la sobrecompensación de otras áreas. Estos cambios fueron observados mediante resonancia magnética funcional tras ocho semanas de entrenamiento en bicicleta a diferentes intensidades.
Según el investigador Chintan Shah, “el ejercicio en bicicleta a ritmo forzado es una terapia efectiva de bajo coste para la enfermedad de Párkinson”. Los expertos subrayan que cuanto más rápido se pedalee, mejores serán los beneficios, aunque no es imprescindible llegar a ritmos extremos para notar mejoría. Esta modalidad terapéutica se ha extendido a otros deportes como el boxeo, consolidando la actividad física intensa como alternativa efectiva, barata y accesible frente a la ausencia de tratamientos curativos.
A día de hoy, centros especializados en EEUU y otros países implementan entrenamientos de ciclismo adaptado, ayudando a los pacientes a plantar cara, al menos temporalmente, al avance de la enfermedad.
Fuente: https://infotiti.com/ciclismo-como-terapia-no-farmacologica-para-el-parkinson/
La velocidad recomendada para pedalear en terapia para personas con párkinson se sitúa entre 80 y 90 revoluciones por minuto (rpm) durante 30-40 minutos por sesión, tres veces por semana. Este rango es resultado de investigaciones que demostraron que pedalear a un ritmo más rápido, denominado “ejercicio forzado”, mejora la función motora y la conectividad cerebral en pacientes. En estudios realizados, se observaron beneficios significativos cuando los participantes alcanzaban estas velocidades, siendo clave que el ritmo sea superior al que el paciente podría mantener de forma natural por sí mismo.
Es importante recalcar que este ejercicio suele realizarse en bicicletas estáticas, muchas veces acompañado o asistido para alcanzar la velocidad adecuada y con medidas de seguridad que minimicen riesgos de caída.
Fuente: infotiti.com/ciclismo-como-terapia-no-farmacologica-para-el-parkinson/ y evidencia adicional de centros especializados
Nota: Esta noticia ha sido creada con la ayuda de inteligencia artificial.
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